Peptonas

La terapéutica biológica abre un nuevo camino increíblemente esperanzador para la salud humana, con un rol protagónico de las Peptonas.

Estos nutrientes naturales aportan una altísima concentración de sustancias fundamentales para la reparación celular, con una característica esencial: la órgano-especificidad: una especie de “código postal“ que permite a cada peptona alcanzar el órgano particular para el cual fue desarrollado. El aporte de péptidos bioactivos con toda su capacidad vital ayuda a revertir y reparar daños celulares en los órganos determinados. Las células pueden utilizar estos nutrientes como material genuino en su metabolismo. La acción de las peptonas contribuye así a retardar, revertir y detener las manifestaciones del desgaste orgánico.

Hoy es posible solucionar un problema a nivel celular, restaurando y reactivando las funciones biológicas del ser humano gracias a un enfoque de vanguardia en todo el mundo.

PEPTONAS PARA REJUVENECER EL ROSTRO
La revitalización restituye estos tejidos, órganos y elementos biológicos constitutivos, que se han perdido o deteriorado por el paso del tiempo o patologías agregadas, con el fin de que funcionen como en épocas biológicas anteriores al momento de la terapéutica.

El tratamiento con peptonas restaura y reactiva las funciones biológicas del organismo. Su éxito radica en su enfoque integral del individuo, de acuerdo a la vieja máxima de que “no hay enfermedades sino enfermos”. Sirve como tratamiento complementario (no alternativo) de las prácticas médicas tradicionales, y la duración de sus efectos varía en función del estado inicial del paciente.

¿Qué son las peptonas?
Las peptonas son el producto de la degradación de una proteína. Se conocen también con el nombre de hidrolisados, oligopéptidos, proteolisados y lisados. Son altamente solubles en agua, lo que facilita su absorción y pasaje a la circulación hasta llegar al órgano diana, donde inducen la síntesis de proteínas.

Los aminoácidos que contienen las peptonas son los exponentes mínimos de la estructura proteica, y constituyen el resultado final, absorbible y utilizable por el órgano y/o sus células.

En otros países, estos tratamientos tienen un neto espíritu de prevención: después de los 25 años, es común que los pacientes consulten para comenzar a frenar los signos del paso del tiempo.
En cambio, en Latinoamérica hace muy poco que comenzó a incorporarse esta filosofía, que se expande cada vez más fuera de los círculos sociales selectos en los que se hallaba circunscripta.

Acción de las peptonas
El aporte de nucleótidos provenientes de órganos sanos, con toda su capacidad vital, puede revertir el proceso de disfunción celular. Este material llega por el torrente sanguíneo al espacio extracelular, desde donde penetra a la célula gracias a la permeabilidad selectiva de la membrana, a través del sistema de permeasas.

Una vez dentro de la célula, el material de nucleótidos puede llegar al núcleo, donde despliega su acción sobre el ADN. El material también puede ser utilizado por la célula como material genuino en su metabolismo.

Las peptonas activan las respuestas orgánicas, restauran y revitalizan de forma específica. Sus efectos sintomáticos son a mediano y largo plazo, por lo que con su uso prolongado, el éxito del tratamiento está asegurado.